Racismo y Discriminación en la Argentina
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La xenofobia y los rabiosos
"Si la teoría de la relatividad es correcta, los alemanes dirán que soy alemán, los suizos que soy suizo, y los franceses que soy un gran científico. Pero si la teoría de la relatividad es falsa, los franceses dirán que soy suizo, los suizos que soy alemán, y los alemanes que soy un judío"
Albert Einstein
"Los inmigrantes son nuestra memoria. Pero tenemos la íntima convicción de que también son nuestro porvenir. El mundo que viene ya no tolerará países autistas. Por eso cultivamos la esperanza creciente de un espacio estratégico compartido con nuestros hermanos latinoamericanos del Mercosur"
Carlos Saúl Menem
En las primeras décadas del siglo, a la par de ese ascenso político de las clases medias nacionales, que comenzó con la presencia de don Hipólito Yrigoyen en el poder, se verificaba también, el rechazo a las reivindicaciones de los trabajadores industriales, generalmente de origen centroeuropeo y de ideología anarquista y socialista. La expresión jurídica de ese rechazo es la llamada "Ley de Residencia", una legislación que autorizaba al Poder Ejecutivo a deportar a los extranjeros que luchaban por humanizar la legislación social. La tristemente célebre prisión de Tierra del Fuego -donde se confinaba a sindicalistas y militantes anarquistas y socialistas tenía también el objetivo de separar del resto de la sociedad a los miembros que la "gente decente" consideraba nocivo o peligroso. Su condición de "extranjeros" y de amenaza para el "ser nacional" llevó a las sangrientas represiones de la llamada Semana Trágica y a los fusilamientos de la Patagonia, represión orientada en lo político y lo ideológico por grupos que constituirían en definitiva el "fascismo criollo". En épocas de conflicto social y crisis económica recurrente, los prejuicios y estereotipos cobran vigor como consecuencia de la competencia por recursos escasos que, teóricamente, los inmigrantes vienen a disputar. La inseguridad en los empleos y las dificultades de la vida cotidiana conllevan un crecimiento de la frustración y fomentan la creación de un contexto en el cual es muy probable que se produzca un aumento del rechazo al extranjero y a las minorías raciales. Según la observación de no pocos sociólogos, cuando en los Estados Unidos y en algunos países europeos se produjo un desplazamiento vertical hacia abajo en el status social, también se verificó una exacerbación del prejuicio anti-negro y anti-judío. Como ya se consignó, entre nosotros el prejuicio se ejerce principalmente contra los "cabecitas negras" y, sobre todo, contra la inmigración morena de los países vecinos. Asimismo, cíclicamente resurgen manifestaciones de antisemitismo, con actos de corte fascista, pintadas agresivas y destrucción de cementerios judíos, por parte de grupos de ideología inocultablemente racista. Entre las causas que contribuyen al rechazo del extranjero se encuentran las dificultades de comunicación -problemas de lenguaje, por ejemplo- y también la falta de conocimiento de las circunstancias locales por parte de los recién llegados. Cuando los inmigrantes arriban para trabajar por un menor salario y, a veces, en condiciones de ilegalidad, se establece una competencia más o menos directa, aunque en la práctica los extranjeros suelen ocupar puestos que van dejando vacantes los trabajadores autóctonos, movidos por la aspiración de aumentar su status social. En junio de 1958, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) definió de esta manera el término "discriminación" en el Convenio sobre la Discriminación y el Empleo: "a) cualquier distinción, exclusión o preferencia basada en motivos de raza, color, sexo, religión, opinión política, ascendencia nacional u origen social que tenga por efecto anular o alterar la igualdad de oportunidades o de trato en el empleo y la ocupación; b) cualquier otra distinción, exclusión o preferencia que tenga por efecto anular o alterar la igualdad de oportunidades¼" El problema de la discriminación en el campo laboral es resultado de procesos políticos y económicos que facilitan el desarrollo de rasgos de xenofobia en una sociedad. El fantasma de la desocupación produjo el retroceso y la pérdida de peso político de los sindicatos como agrupamiento natural de los trabajadores, tanto en nuestro país como en todo el mundo. A su pérdida de influencia en la vida económica, se agrega el hecho de que un sindicato es una entidad social y no un agrupamiento de etnias. Su actividad se orienta hacia la defensa de comunidades cerradas de afiliados, lo cual crea una suerte de corporativismo, de reivindicación de un único sector laboral. Justamente, las organizaciones globales de los trabajadores de las diversas ramas de la producción, las confederaciones en nuestro caso, son las que en la actualidad se han vuelto menos eficaces, por cuanto han perdido buena parte de su poder de negociación. En sus momentos de expansión, el sindicalismo podía arrastrar a los nuevos trabajadores e integrarlos paulatinamente al movimiento general, y por lógica, posibilitaban un trabajo común y la solidaridad consecuente que se establece. Pero en los hechos se advierte que el sindicalismo no tiene el dinamismo de otros tiempos. Y ante la crisis los sindicatos pueden como han tomado, actitudes reaccionarias de neto corte xenófobo como el caso del sindicato de trabajadores de la construcción, en una campaña publicitaria contra la inmigración y los futbolistas agremiados en defensa del cupo, limitando a los jugadores extranjeros. Si el capital aparece hoy como un bloque presuntamente integrado y sólido del sector productivo, el proletariado se presenta como algo exterior a las relaciones de producción, una identidad antagónica menos constituida que tiende a la disgregación permanente. Este fenómeno reconoce varias consecuencias. Para empezar, la metodología del análisis marxista basado en la lucha de clases y motor de la historia es una consigna del pasado. El sector asalariado ya no tiene la gravitación de otros tiempos en el proceso productivo, como consecuencia de los avances tecnológicos y de la tan mentada globalización de la economía, con grandes inversiones en sectores de baja concentración de mano de obra. La clase trabajadora clásica ha perdido importancia numérica y, por lo tanto, peso político. Paralelamente, en todas partes han entrado en crisis las políticas sociales que se relacionaban con el llamado Estado Benefactor. La desprotección social resultante puede contribuir asimismo al rechazo xenófobo, al limitarse aún más el acceso a la ayuda estatal. Estos procesos, a su vez, se dan en el marco de una tendencia casi irresistible a convertir en universal el modelo cultural, económico y político de los Estados Unidos. En un sentido, resulta entendible que sectores internos de muchos países vivan este proceso globalizador como una amenaza para la identidad nacional, y ésta es una situación que puede llevar a prácticas de xenofobia y aislamiento por intentar la defensa de esa identidad.
Los trabajadores temporales En un universo de las características que se han ido señalando, la situación de los trabajadores temporales, que cruzan la frontera de sus países para buscar fuera de ellos un paliativo a situaciones de extrema necesidad, es cada vez más complicada. A medida que aumenta el número de trabajadores migrantes en aquellos países que se encuentran en mejor situación que sus vecinos, como nuestro propio país, Estados Unidos o la Comunidad Económica Europea, aumentan también los conflictos. Esos millones de trabajadores de todo el mundo están expuestos de manera permanente a la explotación y al abuso. Su número se estima en una cifra cercana a las 50 millones de personas que, con la esperanza de encontrar un buen trabajo, se ven obligados a realizar temporalmente enormes sacrificios: separarse de sus familias, residir en zonas de alojamiento restringido quedando abandonados a su suerte, en unas situación de ilegalidad. Aquí conviene recordar que el trabajador migratorio no es producto de la industrialización ni del Siglo XX. Tampoco su explotación, que en otras épocas llegó a los extremos de la esclavitud. No de otra manera se construyeron las pirámides de Egipto y la Gran Muralla china. La diferencia es que, en la actualidad, el número de trabajadores migratorios es mayor que en cualquier otro período de la historia (probablemente mayor que en todos los períodos históricos sumados), y no hay ninguna región del planeta que no tenga un contingente en esta situación. ........Umberto Eco da la medida exacta del problema:
"El hecho es que nos enfrentamos a una migración comparable a las primeras migraciones indoeuropeas desde Oriente hacia Occidente, o la invasión del Imperio Romano por los bárbaros y a la formación de los reinos romano-germánicos. El de los inmigrantes del Tercer Mundo no es precisamente un pequeño problema que se nos plantea. La nueva oleada migratoria cambiará radicalmente la faz de Europa. Puede que en el transcurso de cien años Europa sea un continente de otro color. Una razón de más para estar mental y culturalmente dispuestos a aceptar la multiplicidad, a ver bien los cruzamientos raciales, a dar por buena esa confusión. Si no, será rotundo el fracaso"
Otra característica de nuestra época que contribuye a explicar la salida del propio país y la búsqueda de trabajo en otro, son los conflictos bélicos, hasta hace poco llamados de "baja intensidad", las guerras civiles o las persecuciones por motivos raciales, religiosos o políticos. El fenómeno del trabajo temporal de inmigrantes extranjeros es hoy tan vasto, que cuesta aprenderlo en su totalidad. Pero algunas estadísticas parciales revelan su magnitud y los cambios que se han producido en los últimos años. En Canadá, país que tradicionalmente ha privilegiado la inmigración , esto es, la radicación permanente de extranjeros, se adoptó una política tan restrictiva al respecto que, en los últimos diez años, las visas temporales cuadruplicaron las emitidas para inmigrantes. La entrada media de trabajadores temporales en ese período fue de 234 mil personas contra sólo 114 mil inmigrantes. En los Estados Unidos ocurre algo similar: desde 1990 los trabajadores no inmigrantes aumentan a una tasa anual del 4 por ciento, desde los 340 mil de 1990, hasta los 413 mil visados en 1995. Australia, otro país receptor de inmigración, vive una realidad semejante. Lo mismo que Francia y Alemania. En América Latina, México recibe cada año alrededor de 70 mil trabajadores centroamericanos que se emplean para trabajos de temporada en la actividad agrícola. ........Estas cifras bastan para comprender que el empleo temporal es la tendencia que se impone en todo el mundo, con independencia de la zona geográfica o el nivel comparativo de desarrollo de las economías receptoras. Que trabajen, pero luego se vayan!.
Descenso social y xenofobia La xenofobia se desarrolla habitualmente como expresión del descenso social y del resentimiento de quienes ven cómo desaparece su modo "natural" de vida, cómo se desvanece la actividad comunitaria, cómo sus barrios son invadidos por extranjeros, y muchos políticos y dirigentes sociales mejor acomodados abandonan el barrio ante esta situación. Los antiguos vecinos, se sienten librados a su suerte. En contraposición, suele ocurrir que los inmigrantes se agrupen en entidades comunitarias y religiosas que, a los ojos de los vecinos aparecen como una amenaza aún mayor, por su carácter de centro de acción en beneficio del grupo "extraño" y en desmedro del suyo, lo que no hace más que fomentar conductas anómalas. Esta expresión de la xenofobia ligada al descenso social de un grupo determinado se manifestó en ocasión del Campeonato Mundial de Fútbol desarrollado en Francia, en 1998. Los barrabravas ingleses, los famosos hooligans, protagonizaron incidentes sangrientos en peleas con la policía e hinchas de otros países. Al respecto, un especialista francés, en el rol del deportes en la sociedad, afirmó en un artículo periodístico que:
"los hooligans son débiles mentales y afectivos, un producto de la sociedad donde crecieron. Son casos muy particulares. Por su débil nivel intelectual, existe en ellos una impermeabilidad a los consejos de moderación y contención"
Los números parecen dar la razón al estudioso francés. Sólo el 13 por ciento de la población accede a la educación universitaria o superior en Gran Bretaña. "El resto es mano de obra no calificada, pésimamente educada (muchos no pueden leer ni escribir), sin ideología estructurada, pero con un fuerte sentimiento intuitivo nacionalista y un carácter insular que no acepta a los extranjeros", señala el analista. Curiosamente, las autoridades inglesas se habían felicitado por la disminución de la violencia en el fútbol local durante la última década. Pero es evidente que, al salir al exterior, los hooligans expresaron con violencia un sentimiento xenófobo muy arraigado en ciertos sectores de Gran Bretaña. Tampoco es casual que la explosión se haya producido en una tierra que los británicos no perciben precisamente como amiga, nada menos que Francia, el enemigo histórico que ocupa la costa opuesta del Canal de la Mancha. Xenofobia quiere decir, etimológicamente, miedo a los extranjeros. Un miedo que encierra un sentimiento de hostlidad hacia un extraño, que supera al que lo siente. La xenofobia se considera un problema social cuando va cargada de violencia y agresividad hacia los integrantes de otros grupos humanos. Y las tendencias xenófobas suelen evolucionar en ese sentido.
Los argumentos de la intolerancia Sigmund Freud estudió el desplazamiento como mecanismo de defensa responsable de la génesis de las fobias. En lugar del "amigo imaginario" propio de la infancia, tenemos un "enemigo imaginario" en el cual se puede descargar el resentimiento. Existe un temor irracional y persistente, inspirado por un objeto determinado, que se manifiesta en estados de ansiedad, repulsiones, inhibiciones y conductas negativas o de agresión. Algunos autores consideran al racismo como una ideología y a la xenofobia como una enfermedad colectiva, más que individual. Se advierte la aparición de una creencia injustificada, adoptada a priori y estereotipada, con un componente afectivo, sentimientos negativos y disposición de conducta proclive a la acción contra lo que se rechaza. El prejuicio permite a la mayoría étnica tomar medidas discriminatorias contra las minorías, en un contexto donde el poder económico, social, político o cultural se encuentra repartido con iniquidad. Generalmente serán los extranjeros quienes queden en situación de inferioridad. La xenofobia es, entonces, un fenómeno más amplio y abarcativo que el racismo, menos activo y peligroso, en términos generales, aunque bajo ciertas condiciones sociales puede crear el marco propicio a una escalada de racismo. Pero, no necesariamente un fenómeno desembocará en el otro. Si se ponen en juego aspectos culturales, si se fomenta en la gente el interés por lo distinto, la tolerancia y la educación, si existe una acción decidida de los dirigentes políticos y sociales, pueden establecerse situaciones de equilibrio entre el sentimiento xenófobo y otros males mayores. No obstante, en determinados casos, la xenofobia se combina con sentimientos racistas. La prensa local destacó recientemente un comportamiento discriminatorio contra brasileños negros en el edificio donde funciona el Consulado General de Brasil en Buenos Aires: se obligaba a los visitantes de piel oscura a utilizar un ascensor de cargas para acceder a la oficina del consulado. El tema fue denunciado por el diario Jornal do Brasil e investigado por la Justicia Federal argentina y el INADI. La opinión del propietario de una de las oficinas del edificio, publicada por el periódico citado no deja lugar a dudas sobre las características racistas del hecho: "Los brasileños son negros, sucios y malolientes" . La noticia puede enlazarse con otra, recogida hace algún tiempo por The New York Times, en un artículo donde se analiza el tema de la discriminación contra los negros en Brasil. ........En el trabajo se incluyen declaraciones de una ex fiscal negra, Sonia María Nascimento, quien afirma que se siente obligada a lucir sus mejores ropas cuando tiene que visitar un edificio de oficinas, porque los porteros, al observar el color de su piel, le indican que debe tomar el ascensor de servicio. Cuando ella se presenta muy bien vestida, los porteros son ganados por la duda. Se advierte en este caso una combinación de elementos discriminatorios, entre los que prevalecen el racismo y el clasismo. La xenofobia pone al descubierto fuertes componentes etnocéntricos y nacionalistas y afecta a prácticamente todas las naciones, tanto en el plano institucional como social y, en la actualidad, muestra manifestaciones dramáticas nada menos que en una Europa que busca su unidad y la eliminación de fronteras. La exacerbación de la xenofobia ha suplantado al discurso del desacreditado racismo biológico en las expresiones de sectores radicalizados de la extrema derecha europea en Francia, Italia, Alemania, Inglaterra y España . Aunque el tema adquiere cada vez mayor gravedad, no es nuevo. Un informe de comisión del Parlamento Europeo, producido en 1984, afirma:
"Un fantasma de nuevo cuño se cierne hoy sobre la Europa política: la xenofobia. Esta palabra es apropiada no sólo para quienes contribuyen a fomentar los sentimientos xenófobos para explotarlos políticamente, sino también para quienes, desaprobando las tendencias xenófobas, no dejan de intentar sacar provecho político de ellas. En los Estados europeos existen elementos racialmente discriminatorios que se pueden encontrar en la legislación, en la jurisprudencia y tal vez sobre todo en las prácticas administrativas. Esta situación presenta unas características que permiten hablar a veces de discriminación racial institucionalizada" .
En una reciente consulta a los ciudadanos, en California, se rechazó con un 60 por ciento de los votos la idea de estimular una educación bilingüe para los hijos de los latinoamericanos allí establecidos. Esta política afecta principalmente a los mexicanos, que han sido por mucho tiempo la mano de obra barata que necesitaba la producción local, razón por la cual se les ha permitido un asentamiento definitivo. Es que allí la presencia de los extranjeros es una cuestión de hecho. La estrategia apunta a que se mantengan como comunidades diferenciadas, con sus propios rasgos culturales, su arte, su idioma. No desean una confluencia de culturas que enriquezca a todos. Por el contrario, el discurso propicia la "integración forzosa" de los inmigrantes, una posibilidad que, de todas maneras, los mismos xenófobos resistirán por otros medios. Los argumentos de la intolerancia son los de siempre: que las diferencias culturales son irreductibles, que no hay perspectivas de intercambio ni de contagios de unas culturas a otras y que nadie tiene nada que ganar con el intento. Consideran además que existe una suerte de tendencia innata a preservar una quimérica identidad cultural fijada de una vez y para siempre. No parecen reparar en que, si eso fuera cierto, si realmente existiera una identidad cristalizada en términos tan absolutos, ésta resultaría más agredida por los medios masivos de comunicación que por lo que pueden aportar los inmigrantes. La xenofobia, entonces, reemplaza la argumentación de la raza y la biología por la de la etnia y la cultura. Pone el acento en la preservación de las diferencias y en la presunta amenaza que se cierne sobre la identidad nacional, como consecuencia de la inmigración "incontrolada".
En Europa también se consigue.
Volviendo al caso de Europa, no se advierte una conexión tan directa entre xenofobia y propuestas políticas de alcance regional o nacional en el caso de Inglaterra, aunque, paradójicamente, en las calles de Londres pueden escucharse unos 150 idiomas y dialectos. Sin embargo, el hecho de que haya numerosos grupos que practican la xenofobia, como los ya mencionados hooligans, demuestra que existen condiciones favorables para su aparición y desarrollo.
"Ahora abrán visto lo que está ocurriendo en Europa. Aún en España has ocurrido asesinatos. En alemania han aparecido neo nazis con la cabeza rapada y los sesos en iguales condiciones. Se han manifestado fenómonos recientes de un racismo discriminatorio y, en ocaciones homicida, que se creían extinguidos para siempre ".
Los casos de xenofobia marcan hitos que, aunque parezcan pintorescos, lejos de ser inofensivos, expresan una flagrante violación de los derechos humanos y expresan el miedo que define al término. Algunos ejemplos tomados de la prensa española serán suficientes para ilustrar este punto.
"Un hostelero bilbaíno prohibe la entrada de negros a su pub "porque trafican con drogas. Limita el acceso a cinco personas de color para dar ambiente caribeño al local" (El Correo de Bilbao, 8 de enero de 1997).
"En Vallalodid se niegan a alquilarle un piso porque es negro". (El Mundo , 19 febrero de 1997)
"Un skin-head ataca en Madrid a una pareja de marroquíes. La policía lo detuvo como presunto autor de amenazas y lesiones por motivos racistas. El detenido cuenta con antecedentes por hechos similares". (ABC, 9 de marzo de 1997).
"Aeropuerto de barajas: la organización no gubernamental, S.O.S. Racismo denuncia expulsiones arbitrarias de extranjeros por motivos 'racistas y xenófobos'. Según las mismas fuentes, muchas personas que llegan procedentes de países subdesarrollados son devueltos a sus países, sin permitirles la entrada en España". (El Mundo, 22 de marzo de 1997).
Un despacho del periodista español, Juan Manuel Costoya, titulado "De Ceuta a Berlín pasando por París" dice así: "No puede generalizarse, ni hacer causa común entre los atentados xenófobos de Alemania, el terrorismo islamita del metro de París y los inmigrantes subsaharianos que intentan establecerse en Europa para escapar del fantasma de la guerra y el hambre que azota sus países. Sin embargo, una cosa es evidente: la frontera Sur ofrece cada día motivos de sobresalto a los gobernantes occidentales. Denegar visados o construir murallas no son sino parches mal colocados que en modo alguno evitan que la mitad de la humanidad muera de enfermedad y miseria a las puertas de una Europa que no sabe qué hacer con sus excedentes de carne y mantequilla" . El resurgimiento en Alemania y Francia de grupos neo nazis con presencia electoral importante pone de manifiesto el peligro latente. Para completar el panorama no está de más recordar que en España los latinoamericanos son llamados por amplios sectores "sudacas" o "judacas", a la desgracia de ser latinoamericano, se le agrega la de ser judío.
El Ministerio del Interior de España viene expulsando inmigrantes todos los años, muchos de ellos argentinos. El gran escritor de la América Criolla, Gabriel García Márquez, ha formulado en México declaraciones que no era posible omitir:
"-jamás volveré a España porque pronto van a exigirnos el visado, y eso no ocurría ni en tiempos de Franco. La Comunidad Europea ha decidido hacer de España el portero de Europa y empiezan por cerrar la puerta a los latinoamericanos-".
"-Los primeros españoles que vinieron a América lo hicieron sin visado y dando tiros por todos lados; se amancebaron con las mujeres que encontraron aquí y se llevaron el oro. Y los seguimos queriendo. ¿Por qué nos hacen esto ahora-? "
La amenaza de la pobreza "La pobreza en cualquier parte constituye una amenaza para la prosperidad en todas partes", dice una expresiva consigna que acuñaron funcionarios de las Naciones Unidas que, en un informe del PNUD, se complementa así : "La amenaza real en los próximos años es que la pobreza mundial empiece a desplazarse, sin pasaporte, de muchas formas desagradables: drogas, enfermedades, terrorismo, migraciones...". En las condiciones actuales le resultará muy difícil a los países desarrollados controlar el fenómeno de las migraciones que hoy se orientan principalmente hacia Europa Occidental, Estados Unidos y Canadá. Además del incentivo que significan las condiciones económicas del Norte, hay otros factores para la aceleración de las migraciones, como son el aumento de la velocidad en las comunicaciones y el transporte. Tampoco es ajeno a este proceso el hecho de que, en la prensa del mundo, la globalización tenga, por lo general, la impronta de lo que se piensa y se hace en los Estados Unidos. Por el contrario, en los medios del país del Norte y de Europa, las culturas de otros países tienen, cuando aparecen, el carácter de divulgación educativa de costumbres exóticas. En el caso de la Argentina, como ya hemos señalado, la inmigración procede de los países limítrofes, y si bien no se puede decir que exista en el país una reacción xenófoba generalizada contra estas personas, se han registrado muchos casos de discriminación, e incluso, de agresiones. Una encuesta realizada entre estudiantes de colegios del Gran Buenos Aires dió como resultado un mayoritario rechazo a la presencia de niños y jóvenes extranjeros, sobre todo de los bolivianos . El rechazo implica, desde luego, una conducta discriminatoria, toda vez que la discriminación es el ejercicio de una conducta sistemáticamente injusta contra un grupo humano determinado. Pero existen, discriminaciones más sutiles que también constituyen situaciones de flagrante injusticia. Nos referimos específicamente a la discriminación lingüística que se practica en las escuelas. En un artículo titulado "La lengua como arma cultural", el periodista español José Luis Pérez Óvilo afirma que en los países europeos se obliga a los hijos de los inmigrantes de los países pobres a aprender los idiomas locales en desmedro de los suyos, que son tildados de dialectos o jergas. ¿Será necesario recordar que, en términos generales, es lo mismo que sucede con los niños de las comunidades originarias latinoamericanas, desde México a nuestras escuelas rurales o de frontera? Al mismo tiempo y contradictoriamente el idioma es un elemento integrador, sin aprender la lengua del país donde se llega, el inmigrante queda condenado al aislamiento. En América del Norte, el ingles fue un factor esencial que contribuyo a la integración de los estados. Aquí se verifica el choque entre personas procedentes de una cultura campesina y/o indígena con una cultura urbana que a su vez asimila conceptos importados. Esta última probablemente estimule la superficialidad en el análisis de la realidad, la adopción de modas sucesivas, el criterio imitativo y el consumismo. Un proceso en cuyo liderazgo están obviamente los medios masivos de comunicación. Frente a esta situación cobran singular importancia una política educativa adecuada, la acción oficial contra la xenofobia y las prácticas positivas que puedan a llevar a cabo organizaciones no gubernamentales, inspiradas en una acción en favor de la convivencia, la tolerancia y el enriquecimiento mutuo que genera el contacto entre diversas culturas. Conviene recordar a este respecto palabras del escritor español Fernando Savater:
"A veces suele decirse que todas las culturas son igualmente válidas y que no hay unas mejores que otras. Creo que no es verdad. Una cultura es tanto mejor cuanto más capaz de asumir lenguas, tradiciones y respuestas diferentes a los innumerables problemas de la vida en comunidad. La cultura que incluye es superior en civilización a la que excluye; la cultura que respeta y comprende me parece más elevada que la que viola, mutila y siente hostilidad ante lo diferente; la cultura en la que conviven formas plurales de amar, rezar, razonar o cantar tiene primacía sobre la que se atrinchera en la unánime y confunde armonía con la uniformidad."
Los prejuicios y estereotipos están muy arraigados, y los discursos poco claros contribuyen a despertar un impuso anti-inmigrante en una batalla de pobres contra pobres. Como señalara en una entrevista con el autor, Rosendo Fraga dijo que: "los inmigrantes no compiten con la economía formal sino con la informal". En ese sentido podríamos concluir que el sistema económico se fortalece con el trabajo en blanco o legal, sean los trabajadores extranjeros o argentinos. Estamos ante un debate que ya es viejo antes de empezar. Nos estamos integrando con los países vecinos irreversiblemente en un nuevo espacio geo político que es el Mercosur.
"Nada pasó mas importante en América Latina desde las guerras de la Independencia al presente, que la firma del Mercosur" .
¿Como podemos estar debatiendo sobre los papeles de los paraguayos o bolivianos si estamos a un paso, según el propio Presidente Carlos Menem, de la moneda común, la ciudadanía común y el parlamento latinoamericano? Nuestro pasaportes ya dicen "Mercosur". Avanzamos hacia un nuevo país: La Nación Latinoamericana, de la misma manera el mundo se está regionalizando, y en ese sentido nada puede detenernos. ¡Que no se equivoquen los políticos, los periodistas, ni los funcionarios!
"Racismo y Discriminacion en Argentina"
Editorial Catálogos Buenos Aires 2000
Editorial del Congreso NAcional de México 2001
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