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 Bibliografía - Libro Racismo y Discriminación en la Argentina

Racismo y Discriminación en la Argentina - INICIO

Mujeres

Entre el cielo y el infierno
 

Cuando ellas, las mujeres excluidas del interior llegaron a Buenos Aires, no sólo desempeñarían un papel político y social decisivo en la historia de la Argentina, sino que los sociólogos hubieran podido decir, sin incurrir en error, que el número de mujeres rubias había aumentado en la capital. Cuantas más chinitas llegaban, más rubias aparecían. ¿Qué científico entendería al peronismo sin las mujeres de negro que llegaron a ser rubias? Eva les tocó el corazón y ellas fueron su fuerza, energía poderosa que había atravesado muchas generaciones en silencio y ahora hablaba a gritos" .

Jorge Abelardo Ramos

"Surgió una loca y perversa demencia por los derechos de la mujer, con toda su secuela de horrores a lo que las inclina su pobre y débil sexo, haciéndoles olvidar todo sentido de femenino recato".

Reina Víctoria de Inglaterra.

Para abordar este capítulo sería interesante encontrar las definiciones de lo que entendemos por la voz: "mujer" y la voz: "hombre", y determinar cuáles son los estereotipos que se han ido fijando en cada uno de nosotros. En el diccionario, encontramos esta sorpresa. Reproducimos lo que expresa el Diccionario Enciclopédico Salvat, pero la consulta al de la Real Academia Española conlleva lamentablemente los mismos resultados.

Mujer.Persona de sexo femenino. La que ha llegado a la edad de la pubertad. La casada, con relación al marido.Ser mujer. Haber llegado una moza a estado de menstruar.Tomar mujer. Casarse o contraer matrimonio.Mujer de digo y hago. Mujer fuerte, resuelta y osada.Del arte, de la vida aireada, del partido, de la mala vida, de mal vivir, o de punto. Ramera. de su casa. La que se preocupa de las cosas de su casa y familia con mucha exactitud y diligencia. Fácil. La que se considera abordable sexualmente. Fatal. Tipo convencional de mujer que por su conducta o su aspecto llamativo se suponía irresistible para el hombre. Fue popularizada fundamentalmente por el cine, en cuyo lenguaje peculiar se la denomina vampiresa o vamp. Fuerte. La que se describe en el capítulo XXXI de los proverbios de Salomón como hacendosa, fiel y caritativa. Mundana, perdida, ramera.Mujercilla: Mujer de poca estimación. Mujer perdida, de la mala vida. HombreSer animado racional. Bajo esta acepción se comprende a todo el género humano. Esta palabra designa, según el contexto, a los dos sexos humanos no solo al masculino, al varón.El que ha llegado a la edad viril. Entre el vulgo, MARIDO.Buen hombre pero mal sastre expr. del que se dice de las personas de buena índole o genio pero de corta o ninguna habilidad. Como un solo hombre, loc que expresa la unanimidad con la que proceden muchas personas sin previo acuerdo. De hombre a hombre, exp. De igual a igual. De hombre a hombre no va nada, expr. Fam. Con la que se denota arrojo, valentía y nada de temor. Gentil hombre. GENTILHOMBRE. Gran o grande hombre, el ilustre o eminente en una línea. Hacer a uno hombre. Protegerle eficazmente. ¡Hombre! Interj. que indica asombro. Se usa como muletilla en la conversación.Hombre al agua!: se usa para avisar que alguien ha caído al mar. No ser uno hombre de peléa. Carece de ánimo resolución y habilidad para empresas varoniles o negocios de importancia. Pobre hombre: el de poco talento e instrucción. El de poca instrucción o habilidad o sin vigor ni resolución. Ser uno hombre al agua, No dar remedio ni esperanza en su salud o en su conducta. Ser uno hombre para alguna cosa. Ser capaz de ejecutar lo que dice u ofrece. Tener las calidades y requisitos convenientes para el desempeño de lo que se trata. Ser uno muy hombre. Ser valiente, varonil. Ser uno otro hombre, haber cambiado mucho en sus cualidades, ya físicas o morales. Ser uno poco hombre, carecer de las calidades necesarias para el desempeño de un oficio, cargo o comisión.Hombre bueno, el mediador de los actos de conciliación.. De armas tomar. El que es resoluto. De Barba. HOMBRE DE BIGOTES. De bien. El que es bueno y honrado. De bigotes. El que tiene entereza y severidad. De buena capa. El de buen porte. De buenas letras, el versado en letras humanas. De cabeza, el que tiene talento. De ciencia, el que se dedica a actividades científicas. De corazón, el valiente y generoso. De Dios, el que es bueno y sencillo. De dos caras, el que en presencia dice una cosa y en ausencia dice otra. De edad, el viejo o próximo a la vejez. De Estado el que tiene aptitudes para dirigir los negocios políticos de una Nación. ESTADISTA. De letras., Literato. Del pueblo, el que pertenece a las clases consideradas inferiores. De mar, el que ejerce su profesión en el mar. De mundo, el que por su trato con gentes de diversas clases o países sabe manejarse en las mas diversas circunstancias. De negocios, el que se dedica a ellos. De paja, el que responde y da la cara por otro. De palabra, el que cumple lo que promete. De pelo en pecho, el fuerte y valiente. De pro o de provecho, HOMBRE DE BIEN. De veraz, el que es amigo en la realidad y la verdad. El serio y enemigo de burlas. De verdad, el que siempre la dice y tiene opinión y fama de eso. Hecho, el que ha llegado a la edad adulta. Instruido o versado en una Facultad. Mayor, el anciano, el de edad avanzada. Público, el que interviene públicamente en los negocios políticos. Rana, persona provista del equipo necesario para efectuar trabajos submarinos. (El texto del diccionario continúa largamente hablando loas de l hombre desde el punto de vista filosófico).

Notamos cierta desproporción, pero no por lo largo del texto sino en los calificativos y voces: Para la Mujer, 12 conceptos positivos contra 22 negativos. Para el Hombre, 80 positivos, 5 neutros y sólo 9 negativos.

La discriminación de la mujer se hace evidente por una cuestión central: su trabajo no es reconocido socialmente. Que lave, planche, cocine, atienda a los hijos, al marido y a los abuelos, realice las compras, se levante primero y también a la noche, cuando los chicos lloran, es considerado como algo natural, normal, que le corresponde. O como dice el diccionario cuando no la trata de prostituta: "La que se preocupa de las cosas de su casa y familia con mucha exactitud y diligencia". Y la propia mujer se desconsidera cuando le preguntan: -Señora ¿usted trabaja? -No, soy ama de casa. Pareciera que la sociedad divide a las mujeres en dos, las amas de casa y las prostitutas. La discriminación de la mujer en razón de su sexo se ejerce históricamente sobre el 50 por ciento de la población mundial. "La mujer, invisible ante la historia ", pertenece a ese grupo social que de manera continua y por más tiempo ha debido soportar actitudes discriminatorias que, hasta hace un par de décadas, en muchos países se encontraban avaladas por sus respectivas legislaciones, especialmente en el derecho de familia, que las consideraba -al igual que a los menores- relativamente incapaces para manejar sus propios asuntos.

"Como buen aragonés defendía a sus mujeres de los peligros del conocimiento teórico ".

En la Argentina, la mujer adquirió los derechos políticos y civiles durante el primer gobierno peronista y un liderazgo emblemático que encarnó Eva Duarte de Perón. Nuestro país es, por consiguiente, uno de los que tiene mayor presencia parlamentaria femenina en el mundo: incluso está a la vanguardia con respecto a Europa en relación al funcionariado. La modificación del estatuto de los funcionarios de la Unión Europea incluye la posibilidad de aplicar la discriminación positiva para garantizar la igualdad entre los sexos. Las mujeres son actualmente el sexo menos representado en la función pública europea. La discriminación positiva ha sido introducida por un reglamento adoptado a mediados de 1998, que modifica el estatuto de los funcionarios de la Unión Europea. Esta modificación consiste en considerar la posibilidad de adoptar medidas que ofrezcan ventajas concretas, destinadas a facilitar al sexo menos representado el ejercicio de actividades profesionales o a evitar o compensar desventajas en sus carreras profesionales. En los últimos 15 años se duplicó la presencia de mujeres en cargos gerenciales de la Administración Pública Nacional en nuestro país: tres de cada diez cargos gerenciales son ocupados por mujeres, y la mitad del personal es de sexo femenino. Pese al significativo aumento del empleo femenino, los estudios señalan de esta área estatal señalan que:

"Son muchas las mujeres que ejercen empleo en el sector público, pero a niveles de función, muy inferiores en relación a los hombres. Es muy poco frecuente encontrar mujeres en puestos de responsabilidad, las probabilidades de acceder a los niveles superiores aumentan si el trabajador tiene concluido el nivel terciario, pero especialmente si es de sexo masculino".

En el ámbito de los negocios son muy pocas las mujeres que ocupan cargos superiores: rara vez superan el 2 por ciento de los puestos gerenciales de gestión. En 1993, las mujeres ocupaban sólo el 1 por ciento de los cargos de presidente ejecutivo en las empresas de los Estados Unidos; la situación mejoraba en administradores superiores, pero sólo con un 2 por ciento. Una recorrida por el ordenamiento jurídico internacional indica que, en este sentido, la Argentina fue un país pionero. En efecto, aunque la protección de los derechos de las mujeres se desprende de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948, que se supone aplicable a todas las personas, sean éstas mujeres u hombres, sólo en 1952 las Naciones Unidas aprobaron un documento específico sobre el tema: la Convención sobre los Derechos Políticos de la Mujer. Recuérdese que en la Argentina se obtuvo el sufragio femenino en 1947, y se hizo efectivo en las elecciones de 1951. Las mujeres representan un tercio de la fuerza laboral del planeta, pero reciben a cambio menos del 10 por ciento del ingreso salarial, y son poseedoras del 1 por ciento de la propiedad .

Un dudoso privilegio No obstante, y a pesar de los progresos verificados en los últimos años en materia económica, la crisis mundial también golpea en los hogares argentinos y crea situaciones de penuria que impactan fuertemente en la sociedad y principalmente en las mujeres. Se advierte también aquí el fenómeno de una creciente oferta de trabajadoras mujeres, de baja calificación y con poca experiencia laboral, que intentan ingresar en el mercado del trabajo para mejorar la situación de sus familias. Esto ocurre generalmente en todos los países considerados en vías de desarrollo, donde la tendencia es que la mayoría de los pobres sean mujeres, en un proceso que se suele mencionar como "feminización de la pobreza". Este no es el único dudoso privilegio que las estadísticas reservan a las mujeres. Hay más datos de la realidad que hablan con elocuencia de una discriminación sistemática En las denominadas economías en desarrollo las mujeres concentran alrededor del 80 por ciento del total de la producción y comercialización de productos alimentarios y dirigen y administran el 70 por ciento de las medianas y pequeñas empresas. Es innegable entonces que la mujer cumple un rol esencial en la economía mundial y, sin embargo, no se le reconoce la importancia de su papel y no gana por su esfuerzo el porcentaje que justamente merece. Al contrario, su trabajo no es apreciado, por lo general, y lo común es que perciba -por igual tarea- salarios o emolumentos sensiblemente inferiores a los del varón. Las mujeres constituyen el 51 por ciento de la población total del país. Los hogares a cargo de mujeres son el 32,1 por ciento del total, lo que incluye a sectores considerados "estructuralmente pobres", pero también a sectores de la llamada "clase media". Por otra parte, la mitad de esas "jefas de familia" integran el grupo de trabajadoras marginales.

La casa y el trabajo El primer ámbito de discriminación contra la mujer es el doméstico, como consecuencia de patrones de conducta propios de otras épocas. Se manifiesta en hechos que van desde la violencia sexual hasta la negación lisa y llana de sus derechos más elementales. No se tienen en cuenta sus deseos ni sus necesidades ni sus motivaciones; no se respetan su libertad, ni su cuerpo ni su sexualidad. Según datos del Consejo Nacional de la Mujer, una de cada cinco sufre alguna clase de violencia doméstica. Dentro de un esquema donde el varón concentra el poder social y familiar, y ejerce los derechos inherentes a la ciudadanía, resulta obvio que la mujer pierde su indentidad. En las sociedades latinoamericanas y en buena parte de las europeas, por ejemplo, lo común es que las mujeres cambien el apellido de su padre por el del marido y la maternidad será también el momento en que pierde para siempre su herencia y su historia: sus hijos integrarán el grupo familiar paterno y será ese el apellido que portarán. No son los mismos tiempos de cuando, en la vieja república romana, el padre podía repudiar a su mujer y aún tenía sobre ella y sus hijos derecho de vida o muerte, pero convengamos que, en materia de igualdad de derechos, la mujer es todavía un ser discriminado. El problema es muy antiguo. Una crónica periodística de principios de siglo refleja las diferencias de salarios:

"En las 35 fábricas (de la Capital Federal) trabajan 804 hombres, 403 mujeres y 322 menores de ambos sexos. Suman 1.529 personas. "Para los hombres, el horario varía entre 8 y 10 horas diarias; para las mujeres, entre 8 y 9. Los menores tienen la misma jornada que las mujeres. "Para los hombres, el salario máximo es de 8 pesos por día y el mínimo de 2 pesos, para los oficiales. Los medio oficiales, entre 4 y 2,80. El de los capataces de 7,50 a 13 pesos y el de los peones de 1,80 a 4,20 pesos diarios. "La remuneración de las obreras: envolvedoras de 0,60 a 3 pesos por día, y llenadoras, de 0,90 a 1,40 pesos diarios" .

Como podemos ver la inserción de la mujer en el terreno laboral, en la cultura, en la ciencia y en otros ámbitos es un proceso caracterizado por las dificultades su aceptación en un plano de igualdad con el hombre. Las encuestas realizadas por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), revelan que la brecha salarial entre varones y mujeres no ha disminuido en la actualidad, sino todo lo contrario: sobre un universo de 4.5 millones de personas con trabajo, ya sea en relación de dependencia o por cuenta propia, en la Capital Federal y el conurbano bonaerense, las mujeres reciben sólo 72 pesos por cada 100 que ganan los hombres, cumpliendo las mismas tareas. En algunas ramas de la actividad económica la diferencia es mayor: en 1996, una trabajadora de la industria ganaba un 67.5 por ciento del salario de un hombre, y en el comercio, apenas un 65 por ciento del salario de un varón. Entre los graduados universitarios o de institutos terciarios, la brecha no disminuye. Una universitaria graduada ganará casi 500 pesos menos que un varón en las mismas condiciones. El Banco Mundial afirma que esta diferencia no se justifica, por cuanto "la mujer no es menos confiable ni más propensa a mostrar tasas más elevadas de ausentismo o retiro que el hombre". Eva Perón sostuvo que las mujeres debían conquistar todos sus derechos como un paso necesario:

"para tener el gran derecho de ser simplemente mujeres y poder cumplir así, en forma total y absoluta, la misión que como mujeres debemos cumplir en la humanidad".

El sufragio femenino no fue una concesión obtenida del entonces presidente Juan Domingo Perón: éste planteaba el problema de la discriminación en un sentido amplio, que englobaba a vastos sectores marginados de la sociedad. El era partidario de una redefinición del rol de la mujer, tanto en el seno familiar como en el ámbito laboral. Se trataba de garantizar el acceso de la mujer al mercado laboral y de consumo tanto como a todos los niveles de la educación, no meramente declarativo, sino con medidas concretas para superar los esquemas que limitaban su inserción social y mantenían los cuadros de opresión, o por lo menos de subordinación, en lo doméstico y lo privado. En 1944, antes de llegar a la presidencia, el entonces coronel Perón, creo un organismo: la División de Trabajo y Asistencia a la Mujer -posteriormente una Dirección- en la órbita de la Secretaria de Trabajo y Previsión. Fue ésta la primera iniciativa de este tipo en la República, significó un quiebre en las reglas de juego de la sociedad. Retomando esa política diseñada en los primeros gobiernos peronistas, bajo el gobierno de Carlos Menem se promulgó la Ley 24.012, aprobada por el Congreso en 1991 -Ley de Cupos, como se la conoce-, que fijó un mínimo del orden del 30 por ciento para la

participación femenina en las listas de candidatos de los partidos políticos. Son pasos en un camino que, seguramente, será largo, y que muestran que hay posibilidades de mejoramiento y avances hacia la plena equiparación de los sexos.

Salario para las Amas de Casa En su libro, "La razón de mi vida", Eva Perón sostiene que las mujeres deberían tener un salario por su labor de Amas de Casa, ya que trabajan todo el día, sin vacaciones ni horario ni descanso. Sus palabras fueron éstas, y la audacia de su propuesta aún no fue del todo digerida por nuestra sociedad:

"Pienso que habría que empezar por otorgar para cada mujer que se casa una asignación mensual desde el día de su matrimonio. Un sueldo que se pague a las madres de toda la Nación y que provenga del ingreso de todos los que trabajan en el país, incluidas las mujeres".

"Nadie dirá que no es justo que paguemos un trabajo que aunque no se vea, requiere cada día del esfuerzo de millones y millones de mujeres cuyo tiempo, está ocupado en lavar la ropa, servir la mesa, criar los hijos...etc. Aquella asignación podría ser inicialmente la mitad del salario mínimo y así la mujer ama de casa, señora del hogar, tendría ingreso propio ajeno a la voluntad del hombre... Yo solamente lanzo la idea. Será necesario darle forma..."

Evita fundamentaba su original idea en que, para garantizar la atención de una familia y el efectivo reconocimiento del trabajo realizado, se debe pagar un salario. Muchos años después, el Papa Juan Pablo II sostuvo la misma tesis de que a la mujer le corresponde cobrar por el trabajo que realiza y no se le paga. En las ideas de Eva Perón y la bendición de Juan Pablo II aparece un punto de partida para una acción revolucionaria, que ni las más osadas feministas se han planteado jamás.

"Hace siglos que las mujeres han servido de espejos dotados de la virtud mágica y deliciosa de reflejar la figura del hombre, dos veces agrandada. Sin ese poder el planeta sería todavía ciénaga y selva...Por eso Napoleón y Musolini insisten con énfasis en la inferioridad de las mujeres, porque si ellas no fueran inferiores, ellos no serían superiores. Eso explica en parte lo necesarias que son las mujeres al hombre ". Virginia Woolf

"Racismo y Discriminacion en Argentina"

Editorial Catálogos Buenos Aires 2000

Editorial del Congreso NAcional de México 2001

 

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