Racismo y Discriminación en la Argentina
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La responsabilidad de los medios de comunicación
(Entre la hipocresía y el amarillismo)
"A pesar de que la investigación demuestra que los lectores no se limitan simplemente a copiar sus opiniones, es razonable suponer que la prensa influye poderosamente sobre las opiniones prevalecientes acerca de los temas étnicos".
Teun A. Van Dijk.
Uno de los efectos de la globalización es que los medios de comunicación han ido adquiriendo una importancia creciente en la vida de todas las sociedades, cualquiera sea esta. Podría decirse que a partir del episodio conocido como Watergate, que terminó con la destitución del presidente norteamericano Richard Nixon como resultado de la investigación de dos periodistas del diario The Washington Post, la prensa escrita y audiovisual ha ido aumentando en forma permanente su capacidad de influir en la opinión pública y en los acontecimientos políticos y sociales. Si bien esa influencia creciente de la prensa es positiva porque contribuye a que la población esté informada de lo que sucede en todas las áreas de la vida cotidiana y también desempeña el papel de contralor del honesto y buen desempeño de los funcionarios de turno, el fenómeno tiene sus riesgos. En lo que hace a la temática que nos ocupa en este trabajo. Podría decirse que los medios de comunicación constituyen la caja de resonancia de todas las actitudes discriminatorias, xenófobas y racistas que hemos ido analizando. A veces, la prensa está también en el orígen del prejuicio y puede ser, al menos en parte, responsable de su formación. LOS DIARIOS El especialista holandés, Teun A. Van Dijk., que centra este análisis en la prensa de Gran Bretaña, Alemania y Austria, afirma también que hay:
"periódicos mayoritarios, entre los que se cuentan los más progresistas, que no siempre contribuyen positivamente a nuestras sociedades multiculturales. Muy por el contrario y a veces con sutilezas, contribuyen a la reproducción social de una imagen negativa de los inmigrantes, refugiados y minorías, creando o exacerbando los prejuicios étnicos y racistas entre la población en general"
Sucede que la tradición colonialista de muchos países de Europa Occidental ha dejado una huella indeleble en el sentimiento de una parte importante de la población, y muchos medios de comunicación se muestran encantados de encarnar esos sentimientos. Nos referimos, naturalmente, a una concepción discriminatoria y racista con respecto a los nativos de las viejas colonias o de regiones vecinas a ellas. Diarios ingleses de gran popularidad, como The Sun o el Dayly Mail , son responsables de verdaderas campañas contra los inmigrantes y refugiados de la India, Pakistán o Sri Lanka. Muchos periódicos de Holanda expresan sin tapujos una muy mala opinión de los tamiles, a quienes sindican como delincuentes y narcotraficantes. Lo mismo sucede con algunos periódicos de Francia respecto a los magrebíes, en particular los argelinos, y de España, con los tunecinos, marroquíes y sudacas, es decir, los nativos de sus antiguas colonias americanas. Justo es reconocer que no es común que la prensa argentina adopte actitudes discriminatorias de esta gravedad. Por lo general, los medios de comunicación locales juegan un papel positivo en materia de integración de los inmigrantes. Aunque no faltan excepciones, en particular en las zonas de frontera, donde los periódicos, la radio y la televisión expresan sentimientos de xenofobia hacia los habitantes de determinados países vecinos. Eso pasa en el sur con los chilenos y en el norte con los bolivianos, paraguayos y brasileños. Quizá porque el tema "vende", con frecuencia también los jóvenes tienen en la prensa un trato prejuicioso: los menores presuntamente responsables de un delito desatan casi siempre en los medios un lamentable festival de excesos. Un robo, un homicidio o una violación cometidos por un menor de edad asumen en la prensa una importancia mayor que si el autor fuera un adulto: mediante el sensacionalismo en la radio, la gestualidad intencionada en televisión o el manejo de negritas y otros recursos gráficos en los periódicos, las transgresiones infanto juveniles adquieren una dimensión desproporcionada. La semióloga Leonor Arfuch aborda el tema en un trabajo publicado por Unicef: "¿Qué tratamiento reciben los niños o jóvenes inculpados de delitos en el espacio discursivo de la prensa? Podríamos anticiparlo: casi el mismo que los adultos, si nos atenemos a las expresiones condenatorias típicas (homicida, asesino, criminal, violador, etc.), pero con el plus que deriva de la condición de "menor" . El delito cometido por un menor es a nuestros ojos aún mas horrendo. Si se es un criminal precoz, ¿Qué podrá esperarse para la madurez?. Los jóvenes afirman su identidad conformando grupos y mucho se teme al accionar, da las bandas, barras o patotas. Pero hay otro aspecto del prejuicio en el cual los medios de comunicación tienen una responsabilidad directa: en el que se refiere al papel de la mujer en la sociedad y a los modelos de belleza que discriminan a, por lo menos, la mitad de la población femenina. No corresponde al presente trabajo ahondar en las causas y razones que determinaron, a lo largo del último tercio del Siglo XIX y en forma acelerada después de la Primera Guerra Mundial, el establecimiento de los patrones de belleza física que hoy predominan. Parece indudable que al menos una parte de la instauración de los nuevos moldes, se debe a las corrientes migratorias europeas -individuos de mayor estatura, de piel pálida, ojos y cabellos claros- cuyo progreso en lo económico tuvo pronto un correlato en la vida social y en los centros de poder de la sociedad. La influencia del cine en color, a partir de los años treinta y, tres décadas después, la televisión policromática universalizaron como patrón apetecible el estereotipo del estadounidense rubio de ojos azules como modelo sin contrapartida en el imaginario popular. LA ESTETICA DOMINANTE A partir de los años 50 el proceso de globalización cultural impone sobre buena parte del mundo la estética dominante, que proviene de los Estados Unidos y a la que se suma, luego del éxito del Plan Marshall para la reconstrucción de las economías europeas, la del Norte de Europa, que obedece a los mismos o parecidos cánones de belleza fìsica: cuerpos estilizados, altos, rubios. Los medios de comunicación populares, en un principio las denominadas "revistas del corazón", aquellas dedicadas al cine y luego a la televisión -todas ortientadas al público femenino- terminaron de imponer estos modelos transculturales, especialmente los referidos a la belleza física de las mujeres. Una larga lista de "estrellas" de la pantalla, que arranca en el cine mudo con las "bañistas de Sennet" y llega hasta la escuálidas siluetas de nuestros días, imponen los límites de lo que se considerará aceptable como patrón de perfección y belleza. Que Marilyn Monroe tuviera originalmente el cabello negro no altera en lo sustancial lo aseverado: siempre actuó y fue retratada con el pelo oxigenado. La concentración del poder político en Buenos Aires, hecho que sentará las bases del desenvolvimiento institucional y económico del país, hace de la ciudad capital y de sus habitantes un paradigma difícil de combatir en las provincias: estas conservarán ciertas costumbres, hábitos, folklore, instituciones políticas locales, etcetera, pero no podrán sustraerse al impacto de las modas que les llega desde la Capital Federal. Buenos Aires, por su parte, se divide en dos ciudades: aquella donde viven los actores protagonistas de la vida política, cívica, cultural y de negocios, eje que se desplaza sin pausa hacia el norte de su territorio desde el último tercio del Siglo XIX, y aquélla al Sur, donde viven los pobres e inmigrantes de provincia y de países limítrofes. Esto origina una fuerte tendencia a la discriminación social, por la apariencia física y los modales, de aquellos que no cumplen con los requisitos que exige la elite local. El Norte de Buenos Aires se torna rubio; el Sur es mayoritariamente moreno. El Norte se vuelve cosmopolita y sofisticado; el Sur mira esa cosmopolitización e imita la sofisticación del espejo de las revistas y la televisión. Los unos reflejan modelos aprendidos en el extranjero; los otros se aferran a la caricatura de aquéllos, emitida por los medios de comunicación. Hemos señalado en este trabajo la actitud arrogante de los sectores acomodados de Buenos Aires ante la irrupción en la vida ciudadana del habitante de provincia cuando los días previos al 17 de octubre de 1945 y la llegada del general Perón a la Presidencia de la República. La segunda mitad del siglo "padece" el auge de las "divas del teléfono blanco" en mansiones que se resuelven en un escalera imperial que parece conducir a ninguna parte: los límites del "gran mundo" se establecen y acotan. Un antiguo slogan publicitario cambia de sentido. Ya no seremos bien recibidos si estamos bien vestidos. No basta el ropaje, ahora se exige algo más: según cómo seamos, seremos recibidos. Y debemos ser rubios, altos, delgados, indolentes y, a la vez, alertas. Tras muchos experimentos editoriales, finalmente, algunas publicaciones resumen y concretan el nuevo patrón del éxito y la belleza. Lo que puede parecer un espacio frívolo para el goce de unos cuantos, se transforma en una fuente inagotable de actitudes discriminatorias para aquellos que no calzan en el modelo propuesto. Las muchachas cuyos organismos "no dan" el aspecto exigido, caen en la anorexia y en la bulimia intentando conseguirlo: ambas enfermedades pueden ocasionar y han ocasionado la muerte de sus víctimas. Los adolescentes, por su parte, que no entran tampoco en el modelo, son humillados en los lugares de diversión -donde también se los agrede- y sus posibilidades de encontrar un primer trabajo disminuyen. El INADI recibe abundantes denuncias en tal sentido, propiciando en cada caso la investigación de los hechos y la respectiva acción judicial. Las reformas económicas llevadas adelante en la década del 90 permitieron el acceso al consumo y al crédito a sectores medios y medio-bajos. Muchas publicaciones y programas de televisión compiten por mostrar casas, vestuario, cirugías estéticas y correctivas: una carrera sin medida ni mesura que contribuye poderosamente a fijar moldes y patrones de comportamiento y apariencia, y que potencia actitudes discriminatorias sobre aquellos que se ven diferentes a los que viven en la "cúpula dorada de la Tv". Impulsados por la voracidad comercial, hay medios de comunicación social que estimulan conductas de "todo vale" para estar dentro del marco de los "ricos y famosos" y que ayudan a la despersonalización de la juventud y, en no pocos casos, a la ejecución de actos poco solidarios y discriminatorios. Nada escapa a esta falta de equilibrio y de reflexión del emisor (los medios) sobre el efecto que tendrá el mensaje en el receptor (la gente). En diciembre de 1998, por ejemplo, un anuncio de publicidad promueve un determinado paquete vacacional mediante la imagen de una familia que, supuestamente, goza de las delicias de la playa. Sobre la lona en la arena, se puede apreciar una botella de champagne, una de tequila, varias latas de cerveza y algunos manjares que, obviamente, no son productos habituales en la dieta de los argentinos ni de ninguna familia tipo en el mundo. La representación de conductas fantasiosas para promocionar un servicio o un producto es un recurso tan antiguo como la publicidad y no se discute, pero al analizar globalmente el anuncio a que hacemos referencia, constatamos la insistencia en divulgar como posibles, hábitos y conductas improbables, que además son protagonizados por personas que obedecen al estereotipo vigente. Lo grave del asunto es que ni los creativos de las agencias publicitarias, ni la dirección de los medios gráficos donde se publica el anuncio parecen advertir la carga discriminatoria de la pieza. Ya no basta con vestirse bien o parecerse a algún modelo: es necesario, además, comportarse como ese modelo, cueste lo que cueste. Sin ánimo de censurar, no estaría demás que los medios de comunicación y las agencias publicitarias asumieran alguna otra responsabilidad social que la rentabilidad de sus accionistas. Sería deseable que no se empeñaran tanto en modelar a golpe de hierro un sistema ideológico excluyente y por ende discriminatorio, en la búsqueda insaciable de un mejor resultado económico.
"Racismo y Discriminacion en Argentina"
Editorial Catálogos Buenos Aires 2000
Editorial del Congreso NAcional de México 2001
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