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 Bibliografía - Libro Racismo y Discriminación en la Argentina

Racismo y Discriminación en la Argentina - INICIO

La discriminación del futuro
"Cuando la técnica de clonación sea segura en países como Estados Unidos, donde la libertad individual es un bien supremo, será muy difícil establecer reglas."

Lino Barañao

"Le pido a los científicos que no jueguen a ser Dios"

 Bill Clinton

El antiguo esfuerzo del hombre civilizado por dejar atrás toda forma de discriminación y segregación de sus semejantes, que desde el punto de vista institucional y jurídico se inició en Occidente cuando el Imperio Romano concedió la ciudadanía a todos los habitantes de los territorios bajo su jurisdicción, en el Siglo I a de C, probablemente deba enfrentar nuevos y complejos desafíos.

Uno de esos desafíos se desprende de los estudios sobre el genoma humano, que busca llegar al conocimiento de lo que conforma nuestro ser biológico al decodificar la información que proporcionan nuestros genes: la propensión a adquirir determinadas enfermedades, al mal funcionamiento de nuestros órganos y sentidos. Pese a la inexistencia de normas objetivas para diferenciar lo que es "normal" -esto es: no sujeto a discriminación- y "extraño" o "anormal" -esto es: susceptible de ser discriminado- la interacción cotidiana encuentra con rebelde persistencia diversas formas para ver en el otro lo peligroso, lo diferente o lo inferior. En capítulos anteriores hemos apuntado sobre las causas más generales que subyacen en el origen de las actitudes discriminatorias, entre otras, el temor a lo diferente, la pérdida de status y una muy fuerte necesidad de poder y de moldear el mundo a imagen de concepciones, deseos y fantasías particulares. Precisamente con esta última característica de la personalidad se relaciona lo que podríamos llamar discriminación genética o "discriminación del futuro", aunque, como se verá más adelante, en las sociedades actuales hay casos que ya permiten prefigurar cómo funciona este prejuicio. Se denomina genoma al conjunto de genes que encontramos en los cromosomas que contiene el material hereditario de las células. En 1970 científicos suecos realizaron algunos importantes descubrimientos en el campo de la investigación genética que tiempo después dieron nacimiento al llamado Proyecto Genoma Humano. Este proyecto pretende trazar un mapa genético, aplicable a cada persona, que permita obtener información sobre nuestra constitución física con el objeto de conocer la predisposición hereditaria para contraer determinadas enfermedades o disfunciones orgánicas. El caso de una sistemática discriminación en todas las sociedades es el de aquellos afectados por el Síndrome de Down, mal llamados mogólicos . Se trata de una alteración cromosomática que tiene como consecuencia una disminución en el desarrollo y rendimiento intelectual y motor. A pesar de que muchos sistemas educativos están intentando, inclusive en la Argentina, una integración a la escuela común de los niños afectados por esta característica, como un medio de propender a una participación más plena en la vida social y laboral de los mogólicos, poco es lo que se ha avanzado. Como sucede con otros disminuidos físicos e intelectuales, el grueso de la sociedad elige la indiferencia y el rechazo, y la integración sigue siendo una quimera inalcanzable. Si bien estos estudios e investigaciones están más atrasados de lo que informa el periodismo, muchos teólogos advierten sobre la posible discriminación futura. Estas advertencias nos llaman a prestar atención al caso. Se trata del temor de que los conocimientos adquiridos puedan ser utilizados para manipular la intimidad más profunda del hombre y que algunos científicos o grupos políticos refloten ideas como la del modelo ario puro y perfecto que animó los sueños de poder del nazismo y llevó a la humanidad a su hora más oscura. Consultados varios científicos, observaron al autor de este libro que no se deje llevar por criterios reaccionarios o pre diluvianos. Que ningún investigador avanzará en dirección alguna, si la sociedad no lo permite. En definitiva que todo estudio no es malo en si mismo: "hay que estimular la investigación ya que los marcos éticos los pondrá la sociedad". La selección genética es un paradigma en sentido sociológico que atrajo a muchos personajes con mentalidad dominante. Pero estas teorías quedan aisladas en una sociedad plural, tolerante y democrática. Sin duda el debate se anticipa al resultado investigativo.

El fantasma de Dolly, que casi es argentina. En julio de 1996, el mundo fue sacudido por una inesperada y estremecedora noticia referida a logros en materia de ingeniería genética: en el Instituto Roslin, de Edimburgo (Escocia), el doctor Ian Wilmut había conducido un experimento que produjo el nacimiento de Dolly, una oveja clonada a partir de células mamarias de su madre. En marzo de 1997, un equipo de científicos norteamericanos logró la clonación de dos monos en el Centro Regional de Investigación en Primates de Beaverton, en Oregon. Por si fuera poco, la investigadora Miassam Matalipova, de la Universidad de Wisconsin, también en Estados Unidos, anunció al mismo tiempo que había concretado la clonación de una vaca. El Papa Juan Pablo II denunció "las experimentaciones peligrosas que afectan el respeto a la vida ", dijo y continuó en esa misma ocasión:

"La voz de Cristo se levanta fuerte contra los mercaderes del templo de nuestra época, contra los que hacen de su religión un negocio hasta pisotear en nombre del dios-poder, del dios-dinero, la dignidad de la persona humana con abusos de todo tipo".

El diario del Vaticano, "L'Osservatore Romano", editorializó:

"Tanto en la investigación científica como con los experimentos, hay límites que no deben ser superados, ni desde el punto de vista ético ni de la naturaleza. Esperamos que los Estados, en base a una resolución del Parlamento Europeo adoptada el 16 de marzo de 1989, examinen lo más pronto posible una ley que prohiba la clonación de la especie humana" .

No terminó allí la reacción de la Santa Sede:

"Nos estamos acercando al mito del superhombre, del filósofo alemán Friedrich Nietzche, que el racismo nazi adoptó como hilo conductor y que nos lleva a la idea del hombre superior, el más sano, según el cual unos hombres inferiores nacen para ser instrumento de otros superiores",

según palabras del padre George Cottier, teólogo del Papa y experto en teología moral . El rechazo mundial al peligro que implican estos experimentos fue prácticamente unánime: Italia fue el primer país que reaccionó ante el nacimiento de Dolly, prohibiendo la experimentación en animales y la comercialización de gametos y embriones humanos. España, Gran Bretaña, Alemania, Dinamarca y Australia recordaron que sus legislaciones ya prohibían expresamente la clonación humana. En Francia, donde una ley prohibe la experimentación con embriones humanos pero no menciona expresamente la clonación, el Presidente Jacques Chirac formó una comisión de ética para que se expida sobre el tema. En Japón y Estados Unidos se decidió no facilitar presupuestos para ninguna investigación sobre clonación humana. El Presidente Bill Clinton impulsó la prohibición de clonar individuos adultos, niños, fetos y embriones humanos. En la Argentina, el Presidente Carlos Menem firmó un decreto el 7 de marzo de 1997 prohibiendo la clonación de seres humanos y encomendó la redacción de un proyecto de ley sobre el tema. .........Tanta unanimidad tiene su razón de ser: los riesgos a que se expone la humanidad si no se controla debidamente estos experimentos son incalculables y fatalmente nocivos. El epidemiólogo italiano Giovanni Berlinguer apuntó algunos de estos peligros:

"...El primer argumento contra la clonación humana se funda en la libertad y la autonomía de cada individuo. El segundo es relativo al destino colectivo de la especie humana. Hemos superado la época en que se pensaba que existía un tipo de hombre o de mujer que era más perfecto que otro. Ahora sabemos que la perfección está en la variedad, en el cambio continuo y en la mezcla. Si nosotros aceptamos que sean creados deliberadamente diferentes grupos y subespecies humanas, las consecuencias serían, por un lado, reducir la variabilidad de la especie, y, por el otro, romper la unidad de la especie creando superhombres y, como consecuencia, subhombres. Yo creo que esto sería comprometer en el futuro la riqueza de la humanidad" .

Al mismo tema se había referido el periodista Julio Orione:

"...Y si es posible obtener la mejor carne, la mejor leche, la mejor lana por medio de la clonación de animales ¿no resultará bastante natural pensar en mejorar la raza humana? El fantasma creado por los dueños de esclavos del sur norteamericano en el Siglo XVIII, cuando empezaron a elaborar la teoría racista que culminó en la Alemania nazi, no se queda detrás de los muros. Vuelve a aparecer en las ensoñaciones eugenésicas que se podían querer ver muertas para siempre pero siguen vivitas y coleando" .

En todo caso, y sin el menor asomo de imaginación futurista, el papa Juan Pablo II reiteró su advertencia en el otoño boreal de 1998, según L'Osservatore Romano:

"Es preciso exigir que el sujeto de los derechos proclamados por las convenciones y declaraciones internacionales sobre la tutela del genoma humano y, en general sobre el derecho a la vida, sea todo ser humano ya desde el comienzo de la fecundación, sin discriminaciones (...) Por tanto, espero (¼) que no sirva jamás de respaldo a una orientación selectiva de los seres humanos".

Salta a vista la alarma general que se ha desatado. Por nuestra parte no creemos que existan condiciones objetivas para el desarrollo de este peligro, pero no por ello debemos desatender tan calificadas advertencias.

El derecho al trabajo En lo concreto, si bien la ingeniería genética contribuye poderosamente al desarrollo de la medicina en sus diversas facetas, también abre las puertas a la posibilidad de establecer jerarquizaciones por razones genéticas entre las personas, a la par que permite la eventual puesta en marcha de mecanismos discriminatorios inéditos, sobre todo en el campo del trabajo. Mientras la tecnología cibernética aplicada al ser humano expande sus horizontes, la perspectiva que nos ocupa implica la posibilidad a corto plazo de nuevas discriminaciones, laborales o no, que se sumarán a las ya existentes. Rodrigo J. Pizzorno, estudioso del tema y docente de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, alerta sobre consecuencias que podría tener en el ámbito laboral la difusión de la práctica de los exámenes genéticos .

"El problema jurídico y social consiste en evitar que los exámenes que se realicen y sus resultados sean causa de discriminación, tanto por parte de empleadores como por parte de las compañías de seguros, respecto de aquellos cuyos antecedentes genéticos los predispongan a contraer enfermedades de desarrollo probable en el ambiente de trabajo del que solicita un empleo".

.......Pizzorno estima que:

"de establecerse registros genéticos, el almacenamiento de estos datos sensibles debe ser estrictamente voluntario y se deberá mantener y asegurar la más celosa confidencialidad (¼) Los titulares del sistema deberán garantizar la imposilidad de acceso a datos genéticos personales, de su destrucción o difusión sin el consentimiento expreso de la persona titular de los datos referidos (¼) con aplicación lisa y operativa de la garantía consitucional del habeas data..."

Las compañías de seguro están preocupadas por otro aspecto: evitar que futuros empleados intenten aprovecharse, precisamente, de alguna predisposición genética para obtener un empleo o seguro a sabiendas de que enfermarán y podrán cobrarlo. ¿No parece el argumento de una película de ciencia ficción? En opinión de la doctora Alicia Alejandra Silva, también especialista en Derecho Económico Empresarial , se trata de

"evitar la discriminación, entendiendo como tal la negativa a proporcionar una cobertura de seguro que no se encuentre justificada por los hechos".

Como medidas para evitar actitudes discriminatorias en este terreno, se mencionan las siguientes: 1) Que los aseguradores no tengan derecho a exigir pruebas genéticas o a indagar sobre las que el solicitante se haya hecho. 2) Que los aseguradores tengan derecho a inquirir sobre tests realizados, pero que no puedan exigirlos. 3) Regular por vía legal la distribución simétrica de la información sobre predisposiciones genéticas y garantizar la presentación voluntaria de los testes. Frente a las disposiciones de la Constitución Nacional, que en sus artículos 14 y 14 bis establece el derecho a elegir ocupación en forma libre, en la medida que lo permita el mercado laboral, se levanta la necesidad de las empresas que plantean un mejor aprovechamiento de su fuerza de trabajo para maximizar las ganancias. Ante esta situación, resulta peligroso que los proveedores de empleo quieran utilizar la genética para conocer las predisposiciones hereditarias de sus aspirantes y empleados u obreros ante una serie de enfermedades, bajo el pretexto de bajar los "costos laborales" por inasistencia y enfermedad. El hecho de que la predisposición no indique que fatalmente deba contraerse una enfermedad, no significará que el antecedente sea pasado por alto: las personas cuyo mapa genético marque la posibilidad de contraer alguna correrán el riesgo de ser clasificadas como indeseables por el futuro empleador y no tendrán, en definitiva, esa posibilidad de trabajo, al margen de su idoneidad para realizar las tareas inherentes al puesto que se le ofrezca. Al respecto, dice Pizzorno :

"Es evidente que si la posible enfermedad no lo hace inidóneo para ese puesto, es injusto y discriminatorio impedirle llegar a un trabajo por solamente un fantasma".

El doctor Lino Barañao, especialista en clonación, Director del Laboratorio de Biotecnología Animal del Instituto de Biología y Medicina Experimental (Ibyme) está alarmado por la ola de reacciones que provocó la decisión del creador de Dolly de comenzar un proyecto de clonación de tejidos humanos. Dice Barañao:

"Se trata de la posibilidad de estudiar los mecanismos que regulan el control de la diferenciación celular y no de crear ejércitos de clones o de revivir a Einstein... una pareja portadora de un gen que producirá la muerte prematura y dolorosa de su descendencia podría concebir por fertilización in vitro, seleccionar algunos embriones y realizar un test genético. Una vez individualizado el que no posee la mutación, podrían querer que su hijo tenga un hermano, también libre de la amenaza de la enfermedad y clonarlo, serían gemelos y en ese caso solo se habría favorecido un proceso que podría haberse producido naturalmente ". Pizzorno es contundente:

"Dejar esto al libre criterio de las partes, es no tener en cuenta la falta de equilibrio que existe en esta clase de relaciones, por lo cual se nos antoja una irresponsabilidad del Estado el no prever la situación ,"

El Estado debe interesarse y regular la nueva realidad emergente del progreso científico, so pena de dejar en la indefensión a un contingente humano cuyo número aún se desconoce, pero presente en todas las capas sociales. Es necesario debatir también los stocks de embriones humanos que en distintas heladeras de bioquímicos permanecen a la espera de la vida. ¿No son discriminados los embriones humanos que no llegar a ver la luz, por una decisión unilateral de los padres o los científicos o del Estado que ordena su destrucción? En el fondo de esta cuestión subyace algo más grave que regular la investigación: el peligro de que la ciencia acabe sirviendo para crear una nueva clase de discriminados, aquellos que podrían serlo en razón de su herencia biológica: los discriminados genéticos. 

 

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